La última agrupación del cartel era ACEDÍA.
Los jovencísimos locales no pudieron, por desgracia, gozar del
arropamiento de sus convecinos. Y esta situación no se debía enteramente
al horario y al agotamiento, ya que desde el principio de la noche eran
minoría los navahermoseños que acudieron en comparación con la gente
venida de fuera...
Esto en el fondo no
deja de ser una de cal y otra de arena, porque indica que la repercusión
alcanzada lejos del municipio ha sido más que satisfactoria, pero deja
expuesto el relativamente bajo apoyo prestado a este tipo de iniciativas
en la región, corriendo los tiempos que corren.
No obstante, ni esta
circunstancia ni el desgaste de estos chicos que vivieron cada segundo
del festival entre el gentío (debiendo recurrir alguno de ellos a las
socorridas gafas de sol), eclipsaron su variado repertorio de versiones
de rock urbano y punk. Repertorio aderezado con un par de canciones de
factura propia que, tras revivir en directo, esperamos fructifiquen y
nos dejen pronto una grabación bajo su nombre.
Con el cartel cerrado
desde hacía tiempo, y siendo conscientes de lo justitas que serían las
horas aún saliendo todo como estaba previsto (no hablemos ya de añadir
el retraso inicial), sabíamos que ocho bandas sería algo casi imposible
de albergar y disfrutar como es debido. Pero pocas veces nos hemos
encontrado con un grupo con más ganas que los hard rockeros de FLOW HEREJE,
que aceptaron de buen gusto la franja intempestiva (un cuarto de hora
pasaba de las 9 en mi reloj) con tal de enseñar lo que mejor saben
hacer.
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